23 de marzo. Hoy hace justo un año. Hoy hace justo un año llegó su
momento. Adolfo Suárez, el político más importante en la historia de
España, inició su transición y se
marchó. España tuvo que esperar a la llegada al gobierno de un hombre sencillo,
de valores y comprometido con todos y
cada uno de los españoles, para despegar. Un hombre dispuesto a dejarse la vida
por su país. Ese joven abulense que estudió Derecho en Salamanca, la ciudad de las letras.
El primer político que tenía un proyecto firme,
que aparcaba el terror y la represión vividas durante el régimen franquista,
durante aquellos fatídicos 40 años en los que la sociedad española se vio
abocada al silencio, a ahogar sus voces, a callar.
Adolfo llegó con las mejores intenciones, sin duda, fue una
inyección de aire fresco a un sector político que estaba tan podrido o más que
el de ahora. Y es que los políticos
llegan al poder no con la intención de hacer progresar al país y ayudar a sus
ciudadanos, sino con la intención de lucrarse a costa de todos, y luego tirar
de ironía y sarcasmo para asegurar que todo lo hacen por el bien del país ¡No
se lo creen ni ellos!
Adolfo llegó con
un tono calmado y en son de paz, solo quería poner un poco de orden en el
desorden. Muchos pensaron que sería uno más, un político como el resto, que
pasaría sin pena ni gloria. Pero no. Se equivocaron. De haber sido así, no
estaríamos hablando de él en estos momentos. Adolfo vino para quedarse, y solo
el Alzheimer pudo alejarlo de lo que más le gustaba: la política.
El Adolfo político
fue peculiar como lo era su personalidad. Se rodeó de los mejores, y supo
alcanzar el consenso en la discrepancia, logró moderar los acalorados debates
que se venían viviendo desde el franquismo entre las diferentes tendencias
políticas. Suárez fue capaz de liderar la etapa más delicada de la historia
española, la transición, un proceso que no solo supuso el paso de una dictadura
a una democracia, sino el cambio de mentalidad en la sociedad. Pero Adolfo lo
hizo fácil, con el menor número de damnificados.
Hoy todos
recuerdan la figura de un hombre, un padre, y un grandísimo político que fue capaz de sacar del pozo al país. Es
su día y aunque no lo pueda ver, Adolfo siempre vivirá en la memoria de todos y
cada uno de los españoles, más allá de las ideologías; desde los jóvenes hasta
los mayores. Hoy España recuerda a un político, pero sobre todo a una persona
que supo ganarse al pueblo español.
