jueves, 29 de enero de 2015

El populismo ha llegado... a Grecia

Menos de una semana le ha bastado a Syriza y a su líder, Alexis Tsipras, para revolucionar el panorama político europeo. Para unos la victoria de Syriza en las elecciones griegas supone una esperanza para el cambio, una esperanza para derrocar a la “casta”. Para otros es un paso hacia atrás, una preocupación añadida, el descontrol total.  Lo que está claro es que Syriza y Tsipras están dando mucho de lo que hablar entre medios de comunicación, políticos y ciudadanos de a pie.

Leyendo el programa político de este partido, se pueden observar varios puntos, cuanto menos curiosos, que sinceramente son bastante utópicos y que ya están teniendo sus consecuencias. El nuevo Gobierno griego, que por cierto no cuenta con ninguna mujer entre sus filas, no ha perdido el tiempo y ha lanzado las primeras medidas, para “sanear las cuentas públicas y reajustar los presupuestos”, según ellos. 

La primera medida ha sido subir el salario mínimo hasta los 751 euros brutos mensuales. Esta decisión queda muy bien en el programa político y suena genial de cara a una sociedad griega que está dolida y que ha sido golpeada fuertemente por las meteduras de pata de sus políticos, pero es inviable, porque, ¿cómo es posible que Grecia suba el salario mínimo si acumula una deuda con otros países que asciende a miles de millones? (La deuda con España es de aproximadamente unos 26.000 millones de euros).

Pero el programa reformista no termina ahí. La Iglesia perderá sus privilegios fiscales; se nacionalizarán los bancos; se ofrecerá sanidad pública gratuita para personas desempleadas; estas son algunas de las medidas que Tsipras se ha propuesto sacar adelante. Todo esto suena muy bien y es el sueño de cualquier ciudadano: bajadas de impuestos, adiós a la corrupción o que todos los niños tengan algo que llevarse a la boca cada día. ¡Todo es maravilloso! Pero, ¿de dónde se van a conseguir los fondos para financiar todas estas reformas?

Y eso por no hablar de que en pleno siglo XXI, el recién formado gobierno griego no cuenta ni con una sola ministra. ¿Qué le pasa al avanzado y progresista Tsipras? ¿Se le ha olvidado que en su programa político prometió absoluta igualdad entre mujeres y hombres? Bueno…. del dicho al hecho va mucho trecho y al parecer las palabras se las lleva el viento.

Pero no perdáis de vista a Grecia y a su nuevo Gobierno, porque este  ha sido solo el primer acto de la función.



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